El gato triste y azul

viernes, septiembre 24, 2004

Noche de Steel

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Anoche, a pesar de estar quejandome en la tarde de que no tenía plan y no quería llegar a encerrarme a mi casa, me fuí al Steel, todo tan fácil como un mensaje y llegar allá, sin antes, claro, pasar a saludar a los cuates de La Estación. No conocía el lugar y me gustó, muy amplio, fresco, la música muy buena (je, iba con el vj) en fin, recomendable. Y bueno, una fila de trapecios y un par de aros de gimnasia donde se subió un chavo a hacer malabares captaron mi atención, además de los bailarines semidesnudos y cubiertos solo con bodypaint, me latió. Y bueno, la compañía no pudo ser mejor, en la cabina con los dj´s, bailando hasta las 4 de la mañana... pero sin alcohol, je, no vuelvo a repetir la experiencia de hace unas semanas. Fué una noche interesante después de un día un tanto estresante, donde tomé decisiones importantes pero que me hicieron sentir bien. Y quien iba a decir que al cerrar una puerta iban a aparecer tan pronto y de repente otras en mi camino, ahora tengo que pensar las cosas bien, parar mi tren y ver donde estoy, adonde voy y adonde quiero llegar.