El gato triste y azul

sábado, septiembre 04, 2004

Y como huir cuando no quedan islas para naufragar...

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Era la 1:30 de la mañana, fueron amigos a la casa y estuvimos cotorreando un rato, a esa hora, ya se habían ido. Me quedé sola en casa, saqué una cerveza del refri y una lata de aceitunas rellenas de jamón serrano (deliciosas) y me quedé sentada en el sillón escuchando música, observando lo que había allí, cosas que me trajeron recuerdos:
-La pecera vacía ahora, que alguna vez tanta tranquilidad me dió, con mi pez gordo y los demás.
-El librero lleno de revistas, al fin y al cabo en eso trabajo y me gustan.
-Los peluches en el librero, que han quedado desordenados después de haber estado jugando con ellos.
-La foto de mi generación...
-El reno de la corona, que hizo él en diciembre pasado... y sigue aquí igual que el arbolito...
-Mi rompecabezas del Unicornio Azul de Dalí a medio armar...
-Los sombreros...
-El cuadro de rompecabezas de caballo.
-El Quijote: aun se te extraña abuelo...
-Las fotos de la mesita y los albums... cuantos recuerdos!!!
-El cuadro pintado con aerógrafo sobre petate: otro caballo.
-El reconocimiento de Pedro Sandoval... que también sigue aquí.
-Mi gato triste y azul pirograbado.
-La mesa con vasos vacíos...
-La bicha dormida junto a mi... como la quiero!!!
-Y los peces de ciudad de fondo: "...y desafiando el oleaje sin timón ni timonel, por mis sueños va, ligero de equipaje, sobre un cascarón de nuez, mi corazón de viaje, luciendo los tatuajes de un pasado bucanero, de un velero al abordaje, de un -no te quiero querer-..."