El gato triste y azul

sábado, noviembre 27, 2004

Panchossss

Ayer salí tarde del trabajo, a eso de las 9 de la noche. Le marqué a Pe como habíamos quedado... y desde ahí empezó el Neto: estamos en el Dalí ¿no vas a venir? ¿vas a ir mañana a Tonatico? ¿Prefieres a tus amigotes verdad? si, ya se que ya no nos quieres!! ufff...

Hoy es cumple de Pe y la fiesta será en la noche en Tonatico, pero ya les había dicho que no iba a poder ir, porque tengo que salir al rato con mi mamá, porque nos vamos al df, y por la carrera de mañana. Y bueno: un poco sentidos decían, si, ya sabemos que prefieres a tus nuevos amigos, y tu carrera... por qué no te vas corriendo detrás de nosotros hasta Tonatico? jajaja... bla bla bla. Llegué al Dalí y antes de terminarme la primera cerveza el Neto ya estaba armándola de tos y golpeando a otra persona... se armó el buen relajo y acabamos saliendo de ahí, Pedro y Neto estaban muy sentidos con Pepe, el dueño, porque acabó poniéndose del lado de los otros tipos y a nosotros, que la neta somos clientes muuuy frecuentes y amigos de él nos dió la espalda. Todo empezó porque cuando llegué a eso de las 10 y media de la noche, ya estaban un poco entonados, y Neto comenzó a tirarle cerveza encima a Pe, y el respondió y acabaron vaciándose dos chelas el uno al otro, pero como estabamos en el tapanco las chelas cayeron también encima de unos cuantos que estaban abajo... en fin.

Salimos de ahí, fuimos por mas chelas y nos lanzamos a mi casa, pa variar... se puso chido, no eramos muchos, llegamos 5 y después de un ratito llegaron otros 5, la plática giró mucho tiempo en torno a la bronquita y al desenfrene del Neto, yo platiqué muy a gusto con el padre adoptivo de mi hijo (mi hijo: Lu, un hermoso gato megro que no pude tener en casa aquí. El padre: Armando, un actor-escultor-pintor-carpintero-artista que se quedó con Lu). Al final bajamos a su combi y me dejó una de las esculturas de hueso de aguacate que se llama: "Cuatro gatos" está poca madre y uno de ellos es mi Lu... jejeje, y yo que había dicho que sería un finde sin desveladas, parrandas y demás...

A eso de las dos de la mañana empezé a hacerle ojitos a Pe y él bien sabe lo que eso significa: ya me voy a dormir... ya sabe que desaparezco de repente sin despedirme de nadie. Y así lo hice. Me fuí a mi cuarto y caí muerta en un dos por tres... estaba muy cansada. Ya no supe a que hora se fueron ellos, pero estuvo divertido. Y aunque no voy a Tonatico pude estar un rato con Pe, cantarle las mañanitas y darle su abrazote.

Por cierto: una llamada acabó por alegrarme la noche. Tal vez no pueda verlo este fin pero sé que está y estoy. Y eso me hace feliz!!