El gato triste y azul

domingo, diciembre 05, 2004

El arbol de navidad

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Ellos se conocieron años atrás, cuando el destino los llevó por caminos distintos. El tenía novia y Ella así no jugaba. A Ella acabó conquistándola el tipo extraño y romántico que le hablaba por el radio, al que alguna vez, trepados en un caballo y con la hermosa vista del lago de Valle de Bravo le dijo que no… pero que tantas cosas buenas dejó en su vida.

Después de muchos meses, historias, personajes, lágrimas y alegrías un noviembre del año 2003 volvieron a encontrarse. Ella a dos horas de haber terminado por fin de convencerse de que nada podía hacer ya para salvar aquel amor que se había ido de las manos. El en el escenario del teatro, interpretando a un ángel… el ángel que siempre fue y sigue siendo para Ella.

Sus vidas se reunieron, se re-enamoraron al instante, se gozaron, se amaron, planearon… y pusieron juntos aquel arbolito de navidad. Pero uno nunca sabe lo que la vida le tiene reservado. El terminó con un antiguo amor pocos días después de que Ella apareció de sorpresa y nuevamente en su vida. Ella lo supo y no le dio mucha importancia, pues confiaba en lo que ambos sentían, pero a los pocos días el antiguo amor regresaría con su verdadero amor metido en las entrañas… iba a tener un hijo de El y contra ese amor Ella no pudo luchar.

Se habló con sinceridad, se tomaron decisiones y Ella terminó aceptando que El se fuera, con la promesa de volver cada año a poner ese árbol de navidad que tan simbólico había sido para ellos.

Hoy después de mucho pensarlo le envié un mensaje… ¿¿quieres venir a poner el arbolito?? El llamó y dijo: ponlo tu, ahora es tuyo… una lágrima rodó por mi mejilla. Siempre he sido alguien que cumple sus promesas.

El árbol está puesto ya en mi casa.