El gato triste y azul

lunes, enero 17, 2005

Hoy no puedo dormir

Tuve mucho trabajo, estoy cansada, al fin entregué la revista hoy y ya todo está listo para comenzar mañana con la edición especial de 10 años de automóvil así que esta rachita de trabajo extra seguirá igual…

Estoy en la casa de mi abue, y no puedo dormir pensando en todo lo que me está pasando… en todo lo que pasó hoy. Estoy nerviosa, emocionada, muerta de miedo, feliz, pero sobre todo sorprendida…

Después de la fiesta del sábado todo volvió a la calma, mucho sueño y regresar a mi realidad. El domingo comencé a empacar mis cosas y le di una buena limpiadita a mi casa que mucha falta le hacía… y como buena pesimista que a veces soy pensé que la plática y el encuentro del viernes quedaría sólo ahí. Le envié un mensaje para agradecer lo bien que la pasé y punto.

Hoy de camino al trabajo me llamó para saber como estaba… en verdad me sorprendió mucho la llamada… platicamos un ratito y le comenté sobre la comida de Aleta el sábado. El día pasó laargo y difícil, y cuando me di cuenta ya pasaban de las 8 de la noche. Serafín estaba en cierre de Motoci así que saldría tarde, y yo no sabía si esperarlo o de plano lanzarme para acá. En eso sonó mi teléfono y era de nuevo él… wow!! Me dijo q iba saliendo de la oficina y que iba camino al df, que si tenía pensado ir al sur el podía pasar por mi y traerme a la casa. –porque curiosamente él vive muy cerca de donde ahora voy a vivir yo en el df, y trabaja a sólo una cuadra de donde vivo actualmente en Toluca-. En verdad no lo podía creer, le dije q tenía todavía trabajo pendiente así q no sabía a q hora iba a terminar. Quedó de llamar cuando estuviera en Santa Fé y así lo hizo y para no hacer el cuento tan largo, pues pasó por mi a la oficina y camino a casa platicamos mucho, tal vez de cosas triviales esta vez pero no por eso dejan de ser interesantes. Mas o menos sabía por donde estaba la casa de mi abuela y tomó el rumbo… al llegar a Churubusco y Tlalpan me preguntó por donde, solo le dije que debía salir a la lateral pasando Miramontes, de ahí no sé que fue lo que pasó pero cuando me di cuenta estábamos ya frente al a casa de mi abuela, sólo alcancé a voltear incrédula y preguntar ¿Cómo supiste donde era?, a l oque respondió… “Hay que aprender a oler… las cosas se huelen”… (me quedé callada, pues es algo que suelo repetir yo muchas veces). Y la verdad no supe qué decir…

Estoy contenta, mucho, ya había dicho que las cosas pasan por algo, y como me dijo Ale esta mañana: “Tal vez ya era hora de que recibieras algo a cambio de todo lo que has dado”… no lo sé, en esto hay algo muy extraño… pareciera que nos conocemos de años atrás, seguiré un buen consejo y sólo me dejaré llevar, quizás en verdad ya sea hora…